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El lenguaje gestual y corporal en los restaurantes

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Hay que tener un permanente interés en mejorar, un entusiasmo inextinguible por ofrecer un mejor servicio a los clientes de nuestro negocio. Es un deseo que puede redituarnos muy positivos resultados con la necesaria constancia, esfuerzo y sobre todo inteligencia al actuar. En este último aspecto, deseamos comentarles acerca del valor que tiene el lenguaje gestual en el entorno de un restaurante o cafetería. Se trata de una dinámica de gran relevancia para garantizar la calidad ofrecida por los trabajadores de nuestro establecimiento gastronómico.

¿Qué peso tiene el lenguaje corporal, los disimulados códigos gestuales que se manifiestan cotidianamente entre las personas que interactúan, tanto los clientes como el personal que atiende, en un restaurante?

Por una comunicación plena

Una recomendación inicial tiene que ver con mirar directamente a la cara de los clientes. Es una acción que denota respeto, franqueza y educación. Si los camareros, meseros, capitán de meseros, valet- parking y personal encargado de la cobranza mira a la cara de los clientes al hablarles, abren una silente vía de comunicación que ofrece seguridad y comodidad a los comensales.

Un todo de voz cordial

Así también, hay más posibilidades de que un comensal regrese a nuestro restaurante si se le expresa “gracias”, “adiós” o “vuelva pronto” acompañado de una sonrisa y un amable tono de voz, que si se lo decimos con un gesto de tedio, molestia, fastidio o enojo. Si bien las palabras son las mismas, el mensaje gestual y corporal expresan algo muy distinto en uno y otro caso.

De la misma manera, si se atienden las reservaciones en el restaurante por vía telefónica, el empleado encargado de esa tarea debe sonreír al cerrar la operación y aunque el cliente no lo vea, sí podrá captar la cordialidad y voluntad de servicio manifiesta en esa persona que lo atendió.

Posturas y actitudes a observar

Hay que aprender a interpretar el lenguaje gestual de los comensales, para optimizar la atención que les brindamos en nuestro negocio de acuerdo a ello.

Las manos apretadas en un cliente revela que no se siente a gusto, o que está contrariado por lo que le comentamos; si se rasca la nuca con una mano, es la señal de una reacción negativa ante algo que ha captado en nuestro negocio; si se coloca el dedo índice sobre la mejilla es una señal de que lo que le estamos comunicando no le genera mucho interés, y su se coloca una mano cubriéndose la boca, con el codo apoyado en la mesa, es una postura que revela desconfianza por parte del cliente.

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